Cada
noche durante un tiempo mientras dormía te encontrabas en mis sueños, eras como
un ángel que me visitaba, tus hermosas alas me abrigaba y me cuidaba en las
frías noches de pesadillas.
Despertaba
mirando al rededor con la ilusión de verte y que estuvieras a mi lado para
poder abrazarte y decirte lo mucho que te quiero, pero no estabas, nuevamente
me recostaba y cerraba los ojos intentando mirarte otra vez pero ya habías
partido hacia el lugar de donde habías venido.
Con una
gran emoción me levantaba y comenzaba arreglarme para salir de casa con la
ilusión de mirarte por el camino y poder tomarte de la mano para nunca más
soltarte y contarte todo lo que he pasado mis tristezas, felicidad y lo mucho
que extraño de tenerte a mi lado.
Caminaba
por todas partes mirando fijamente a cada persona que pasaba a mí al rededor
sin embargo no lograba verte; no sabía en qué parte del mundo estabas,
solo sabía que no estabas a mi lado.
Nuevamente
regresaba a casa al abrir la puerta tenía la esperanza de que estuvieras ahí en
ese lugar en el que siempre te gustaba estar, esperándome con una gran sonrisa
en tu rostro y escucharte decirme: ¡haz llegado!. Pero no lo estabas.
Llega la
noche y me voy a mi cama con la emoción de soñar de nuevo contigo para sentir
que estas a mi lado.
Esta vez
al despertar como cada mañana miro a mi al rededor y comienzo a llorar las
lágrimas corren por mi rostro al darme cuenta que después de un tiempo de
pesadillas vividas y del temor de perderte en una guerra, te tengo a mi lado
nuevamente y por fin "llegastes a mi lado, haciendo mi sueño realidad"




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