lunes, 30 de noviembre de 2015

Hay un tiempo para todo

Cuando éramos pequeños añorábamos que llegara el día en el fuéramos adolescentes, nuestra inocencia nos impedía ver la belleza de la niñez; más no así disfrutarla.


Cuando fuimos adolescentes quisimos ser grandes, ser dueños de nuestro destino y poder tomar decisiones sin tener que solicitar permiso. Creíamos que los mayores la tenían fácil porque hacían lo que les venía en gana cuando se les antojaba.
Y ahora que somos grandes, aprendimos que no existe nada más bello que la frescura de cuando éramos niños. Hoy que somos adultos descubrimos que maravillosa es la incrédula inocencia de los adolescentes que anhelan responsabilidades y creen que los hace aún más importantes tomar decisiones.

Hoy que yo soy grande y que hace ya cuatro décadas que guarde mis muñecas en el baúl de mi infancia, y casi veinte años que descolgué los pósters de Bon Jovi, Bay Watch y Beverly Hills 20210 de la habitación en la casa de mis padres.

Hoy que al fin ya soy grande, aprendí la belleza y la dicha que tuve de haberlo vivido todo, cada etapa de mi vida, sin saltear ninguna de ellas. desde que llegué a este mundo hasta el día de hoy. Así como disfrutare del podré vivir los momentos que aún quedan por llegar hasta el día en que nos iremos.

Porque hoy que soy grande aprendí que no hay prisas, que todo llega, porque como dice el Eclesiastés en las Sagradas escrituras:

Hay un momento para todo.

Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo:
  • un tiempo para nacer, y un tiempo para morir;
  • un tiempo para plantar, y un tiempo para cosechar;
  • un tiempo para destruir, y un tiempo para construir;
  • un tiempo para llorar, y un tiempo para reír;
  • un tiempo para estar de luto, y un tiempo para saltar de gusto;
  • un tiempo para esparcir piedras, y un tiempo para recogerlas;
  • un tiempo para abrazarse, y un tiempo para despedirse;
  • un tiempo para intentar, y un tiempo para desistir;
  • un tiempo para guardar, y un tiempo para desechar
  • un tiempo para rasgar, y un tiempo para coser;
  • un tiempo para callar, y un tiempo para hablar;
  • un tiempo para amar, y un tiempo para odiar;
  • un tiempo para la guerra, y un tiempo para La Paz." (Eclesiastés)

Porque hay un momento para todo, y todo llega...




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